El líder del PSOE obtuvo la mayoría de los votos gracias a los acuerdos negociados con partidos minoritarios, el más polémico de ellos con los independentistas catalanes, a quienes ha prometido una amnistía.
Pedro Sánchez logró hoy (16 de noviembre) un tercer mandato como presidente del Gobierno de España por mayoría de los diputados y tras dos días de intenso debate en el Congreso, después de su polémica oferta de amnistía a los independentistas catalanes a cambio de su apoyo.
La reelección del líder del PSOE dependió en gran medida de los acuerdos con partidos independentistas más pequeños para asegurarse 179 votos, tres más que la mayoría de 176 exigida en el Parlamento en primera votación. Entre los partidos que votaron a favor de Sánchez figuran su propio PSOE, el grupo de izquierda Sumar, los dos partidos independentistas catalanes, Junts y ERC, los partidos nacionalistas vascos, el partido nacionalista gallego y Coalición Canaria. Los 171 votos en contra fueron los del Partido Popular, Vox y el partido navarro UPN.
Tras su reelección, el líder socialista dio las gracias a los grupos que lo respaldaron y envió un mensaje a los cargos, afiliados y simpatizantes de su propio partido, que, según dijo, habían pasado los últimos meses sometidos a una gran tensión y sin información sobre sus conversaciones con otros partidos. «Sé que el proceso que nos ha traído hasta este día no ha sido fácil, ni tampoco lo ha sido para mí. Gracias por vuestra confianza», les dijo. «La única crítica que de verdad nos hacen el PP y Vox no tiene nada que ver con los acuerdos con los partidos nacionalistas. De hecho, ellos están dispuestos a pactar con ellos. Lo que nos reprochan es haber conseguido el Gobierno con ellos», añadió.
Los resultados de las elecciones generales del 23 de julio dejaron en el aire la formación del próximo Gobierno de España. El conservador Partido Popular, liderado por Alberto Núñez Feijóo, ganó las elecciones con 136 de los 350 escaños del Congreso. Sánchez obtuvo 122 escaños, por lo que su partido dejó de ser el más votado. Pero el resultado no dio la mayoría absoluta a ninguno de los dos grandes partidos, y el desenlace final dependió del apoyo de los partidos independentistas catalanes y vascos, cuya negociación se ha prolongado durante semanas.
El acuerdo que más indignación provocó fue el alcanzado con el partido independentista catalán Junts, que prometió a Sánchez el apoyo de sus siete diputados a cambio de una amnistía para los implicados en el fallido referéndum de independencia del Gobierno regional en 2017. Este acuerdo ha desencadenado intensas protestas, convocadas por los partidos de la oposición de derechas, frente a la sede del Partido Socialista en Madrid.
Sánchez, que anteriormente se oponía a una amnistía, insistió durante los dos días de debate de investidura en que ahora era necesaria «para unir España». El vicesecretario del Partido Popular Esteban González Pons comparó el martes el acuerdo de amnistía con las vulneraciones del Estado de derecho de algunos países de Europa del Este, como Hungría, y sugirió que la Unión Europea podría intervenir. El miércoles, el Tribunal Supremo rechazó una medida cautelar del partido de extrema derecha Vox para suspender la votación de investidura de Sánchez por el acuerdo de amnistía.
La ley de amnistía iniciará ahora su tramitación parlamentaria, pero los partidos de la oposición han prometido hacer todo lo posible por frenarla, mientras que los independentistas catalanes han advertido al nuevo Gobierno de Sánchez de que no tolerarán que nadie la rebaje.
El Gobierno de Sánchez será una coalición del PSOE y Sumar, con Yolanda Díaz como vicepresidenta. No estaba claro si Podemos, que ahora forma parte del grupo parlamentario de Sumar, tendría algún ministro en el nuevo gabinete.
Fuente: SUR, noviembre de 2023



