La inversión en el sector hotelero ha alcanzado los 1,094 millones de euros en los seis primeros meses del año, superando así el nivel alcanzado en todo el año anterior, de 955 millones. Además, se trata de uno de los mejores registros semestrales de los últimos 15 años.
«La inversión se ha reactivado con una fuerza extraordinaria», señalan los expertos de Colliers, que anticipan unas perspectivas «muy positivas» para la segunda mitad del año, con operaciones en curso por valor de unos 2 mil millones de euros, de las que aproximadamente la mitad corresponden a transacciones ya acordadas o muy avanzadas, según Colliers International.
Con ello, «el extraordinario frenazo de la inversión que se produjo en 2020 como consecuencia del impacto de la covid-19 en el sector turístico parece haber quedado atrás», ha destacado la compañía de servicios de asesoramiento y gestión de inversiones inmobiliarias.
Entre compras de hoteles existentes, edificios para reconvertir en hotel y suelos para desarrollos hoteleros, se han cerrado un total de 52 operaciones (7,333 habitaciones).
Los datos de España contrastan con los de otros países vecinos como Alemania, Países Bajos o el Reino Unido, con niveles de inversión todavía en mínimos.
El motivo de que España sea uno de los países de máximo interés inversor es que los inversores internacionales creen que el mercado hotelero vacacional se recuperará mucho antes que el de negocios, y buena parte de la planta hotelera española, principalmente en la zona vacacional, sigue en manos de las cadenas.
Aproximadamente el 60% de la inversión del primer semestre de 2021 se concentró en activos vacacionales, frente al 40% que acaparó el segmento urbano.
La tormenta perfecta
En el mercado de inversión hotelera en España se ha producido una combinación de distintos elementos que han conformado «la tormenta perfecta», según Laura Hernando, CEO de la división de Hoteles de Colliers.
A unos niveles de liquidez disponible históricamente altos se ha sumado una gran presión de los fondos por invertir «tras una sequía de 15 meses, y la necesidad absoluta de muchas cadenas hoteleras de desinvertir en activos como vía para cubrir el importante agujero de liquidez generado por el impacto de la covid-19», explicó.
Además, todo ello tiene lugar en un contexto de disponibilidad limitada de financiación para adquisiciones, lo que hace pensar que la actividad inversora se multiplicará a medida que empiece a fluir la financiación, añadió.

Desde el punto de vista comprador, durante el primer semestre han predominado los fondos de inversión, con operaciones como la compra del Edition Madrid por parte de Archer Capital; la reciente adquisición del NH Collection Calderón de Barcelona por LaSalle Investment, o la de Bankinter (junto con clientes de banca privada de la entidad), que adquirió una cartera de 8 hoteles propiedad de Meliá Hotels International.
Entre las operaciones de la segunda parte del año destacan la venta del Gran Hotel Central de Barcelona por parte de Único Hotels a Schroders, anunciada en los primeros días de julio, y el movimiento de Riu Hotels & Resorts para adquirir la participación minoritaria (49%) que TUI tiene en su «joint venture», que incluye 21 hoteles, de los que 8 están en España, y que se formalizará en breve.
A ellas se suman la venta del Tryp Apolo en Barcelona y de la cartera hotelera de Selenta Hotel Group, además del nuevo lanzamiento al mercado de la cartera de Ayre Hoteles y múltiples operaciones sobre activos individuales actualmente en curso.
Fuente: El Economista, julio de 2021



